25 may. 2012

Salud: Degeneración Macular Asociada a la Edad

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)
FOTOGRAFÍA: Mihai Tamasila


Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)



La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad ocular que tiene su origen en la mácula (ubicada en la retina del ojo). Aunque aún no podemos identificar las causas exactas que originan su aparición, la edad del propio paciente suele ser un factor determinante, puesto que la DMAE suele producirse a partir de los 50 años.
Este mes CHARLENE entrevista al Dr. Alfredo García Layana, Oftalmólogo de la Clínica Universidad de Navarra y Coordinador Nacional del Proyecto de investigación en DMAE de la RTICs del Instituto de Salud Carlos III. Este experto dará respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes sobre DMAE.


Dr. Alfredo García Layana

 

¿Qué es la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)?

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es la principal causa de ceguera en nuestro medio en personas mayores de 50 años. Consiste en la alteración de la parte central de la retina, una región denominada mácula, que es en la que reside la visión central. Ésta es la visión que nos permite la visión más fina que es la que usamos para leer o reconocer las caras de las personas.



  • ¿Cuántos tipos o formas hay?

Existen dos formas de la enfermedad, la húmeda y la seca. La forma húmeda se caracteriza por el crecimiento de vasos anómalos que invaden la retina, dando lugar a hemorragias, exudación y a la formación de cicatrices. La forma seca incluye todas las formas precoces de la enfermedad y las formas tardías caracterizadas por la presencia de atrofia.




  • ¿Cuáles son sus causas?
Su causa no está del todo aclarada, aunque se sabe que existe una predisposición genética, sobre la que actúan unos factores ambientales como el tabaco y la dieta. Hoy en día es posible mediante un sencillo test de la saliva conocer si una persona tiene riesgo de padecer la enfermedad, lo que puede ser especialmente útil en familiares de personas afectadas. Sin embargo, el factor más determinante es la edad, ya que no aparece nunca antes de los 50 años, pero con el aumento de la edad su incidencia se multiplica.




  • ¿Es habitual que la DMAE desemboque en la ceguera total o se puede estabilizar la visión del paciente?
Las formas precoces no suelen cursar con pérdida significativa de la agudeza visual y por eso se les suele denominar Maculopatía Asociada a la Edad (MAE), para evitar las connotaciones negativas del término “degeneración”. La DMAE avanzada está presente en un 3,5% de las personas mayores de 75 años, alcanzado en algunas series hasta al 22% de las personas mayores de 90 años. La DMAE causa una pérdida importante de la visión y puede ser bilateral.




  • ¿Existen tratamientos eficaces en la actualidad capaces de frenar la evolución de la enfermedad?
En este momento se dispone por primera vez de fármacos como el ranibizumab que permite recuperar parte de la visión perdida como consecuencia de la DMAE húmeda. Se trata mediante inyecciones intraoculares. Se necesitan un número variable de inyecciones dependiendo de cada caso. Estos fármacos evitan la exudación del líquido desde los vasos anormales, pero no “curan” las causas que originan la enfermedad (la predisposición genética y la edad) por lo que la exudación tiene tendencia a reaparecer. Por eso, los pacientes deben de seguir vigilándose y volver a tratarse si vuelve a aparecer exudación. Debido a que la forma seca es un proceso de atrofia y no un proceso asociado a neovascularización, los posibles tratamientos que pueden tener eficacia en esta forma de enfermedad, deberían ser diferentes de los empleados en la DMAE húmeda. Actualmente hay numerosos ensayos clínicos centrados en la forma seca de la enfermedad, pero hasta la fecha no hay ningún tratamiento que haya alcanzado el grado de eficacia requerido como para proceder a su comercialización.

  • ¿Hay posibilidad de cirugía?
La cirugía raramente está indicada en la forma húmeda de la enfermedad. Para la forma seca hay investigaciones basadas en la terapia celular y genética que se realizan mediante cirugía, pero como ya se ha comentado estos tratamientos todavía están en fase de experimentación.

  • ¿Hay algo que el paciente pueda hacer para evitar la aparición o evolución de esta enfermedad? 
Existen numerosos estudios que implican a los hábitos dietéticos, como factores tanto de riesgo como protectores para su aparición. Hasta la fecha, la suplementación con antioxidantes y minerales a altas dosis es la única medida que se ha demostrado eficaz para frenar la progresión de la enfermedad hacia formas avanzadas. Existen igualmente claras evidencias que otorgan a la luteína y a los ácidos grasos omega-3 un papel protector frente a esta enfermedad. Una dieta equilibrada podría ser una alternativa a la suplementación, si bien es cierto que la suplementación aporta cantidades controladas de los compuestos. Muchas veces se necesitan grandes cantidades (imposibles de ingerir) de alimento para conseguir la dosis adecuada de luteína o ácidos grasos. Pese a este posible efecto protector de la dieta, la realidad es que los hábitos alimenticios en nuestro país están cambiando, alejándose progresivamente de la dieta mediterránea y observándose en casi todos los estudios realizados con población española un déficit en la ingesta de frutas, verduras y por tanto de vitaminas, junto con un aumento del consumo de grasas saturadas. Además, incluso siguiendo una dieta mediterránea, la ingesta de algunos nutrientes como los ácidos grasos omega-3, sigue siendo escasa debido al cambio en la composición de los alimentos que ha acaecido en el último siglo como consecuencia de los nuevos sistemas de producción. Frente a esta realidad, la ingesta de suplementos multivitamínicos se incrementa de manera progresiva, no sólo en países como Estados Unidos sino también en España.

Además de la dieta, hay que recordar que el tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes. Mucha gente todavía ignora que el tabaco provoca ceguera, por lo que ésta es una importante razón adicional para dejar de fumar.












2 comentarios:

  1. Muy buen información y muy completa. Según otras informaciones las uvas, las zanahorias, el melón, el durazno, la piña, el tomate, los pigmentos, la remolacha, entre otros alimentos son ricos en vitaminas, minerales y potasio que previenen la degeneración macular y otras enfermedades. También mantienen benefician en varios aspectos la vista y la salud.

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    1. Dirección: Mª del Rocío Muñoz2 de septiembre de 2012, 21:26

      Gracias por tu aportación, María. Efectivamente, la alimentación es un factor importante que no debemos olvidar.Tal y como nos comentas, comer sano es uno de los pilares fundamentales para el mantenimiento de nuestra salud. ¡Un fuerte abrazo!

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