29 mar. 2012

Sexología: Monotonía en la pareja

La monotonía ha entrado en mi dormitorio


Monotonía en la pareja
FOTOGRAFÍA: chendra cahyadi
En ocasiones sucede que ya no nos llama la atención o no nos apetece tener relaciones sexuales con nuestra pareja, o viceversa ¿Por qué llegamos a esto?, ¿significa que el amor ha desaparecido y nuestra relación está rota? Con frecuencia, el hecho de experimentar monotonía y falta de deseo sexual está relacionado con factores externos más que con la falta de amor en la pareja.

CHARLENE entrevista a Dña. Rebeca Lajos Rañó, Psicóloga-Sexóloga que nos explica las posibles causas y lo que podemos hacer para intentar afrontar esta situación con éxito.



·  ¿Cuáles son los síntomas de la llegada de la monotonía en la vida sexual de la pareja?

    Pueden ser varios, pero quizás el más habitual es la disminución del deseo, es decir, la disminución de la apetencia por mantener relaciones sexuales con la pareja.  En ocasiones, las relaciones acaban por convertirse en unos “deberes” que hay que cumplir, en el mejor de los casos, una vez en semana. No es algo que uno “desee” sino que se autoimpone “porque toca”.

·      ¿Por qué puede producirse?

     Las razones son múltiples y suelen estar combinadas, es decir, no tiene por qué existir una causa única. Éstas suelen tener que ver con la falta de tiempo, el estrés, los horarios incompatibles, el cansancio físico y psicológico, problemas en la convivencia, problemas de pareja o de comunicación, otros problemas o dificultades de tipo sexual, y por supuesto, porque si no se hace por romper la cotidianeidad, la persona con la que convivimos acabará por convertirse casi más en un/a compañero/a de piso que en una pareja.
     El deseo se alimenta de la novedad, de lo imprevisible, de la sorpresa… y el hábito, la monotonía y la rutina son sus peores enemigos.

                                                         
·      ¿La llegada de la monotonía suele ser sinónimo de ruptura definitiva?

     No tiene por qué. Muchas parejas se habitúan a esta forma de relacionarse, incluso asumiéndola como normal llegado un determinado momento en la relación de pareja. El problema suele venir cuando uno de los miembros de la pareja sí demanda una mayor “calidad” o cantidad en las relaciones y el otro no siente esa necesidad.
     Aun así, se puede buscar ayuda profesional y la ruptura no tiene por qué ser la única solución.


·      ¿Es posible superar esta situación?

     Sí que es posible. De hecho, en ocasiones la pareja puede salir vigorizada tras afrontar una situación como ésta,  ya que se refuerzan los vínculos y se aumenta la intimidad.
     A veces es suficiente con mostrar un poco más de interés, tener iniciativa, innovar y no “dormirse en los laureles” esperando que las cosas “surjan” de forma espontánea… Si analizamos nuestro día a día… ¿cuántas cosas son verdaderamente espontáneas?... Probablemente muy pocas. Casi todo requiere de un cierto grado de planificación, y con el sexo ocurre lo mismo. Aunque un “aquí te pillo aquí te mato” puede resultar de lo más estimulante, lo cierto es que por la vorágine cotidiana es posible que sean pocas las ocasiones en las que podamos afrontar de esta forma las relaciones sexuales, por lo que un cierto grado de planificación puede ser interesante. Algo tan sencillo como que una vez a la semana (en semanas alternas,  por ejemplo) uno de los miembros de la pareja se ocupe de organizar un encuentro sexual “diferente” y cite al otro, puede ser un gran estímulo para mejorar las relaciones sexuales.
     Además, para estimular el deseo, hay que tener el sexo presente. Si es lo último de nuestra lista de “cosas por hacer”, lo más probable es que ni llegue… Hay que tenerlo en mente, y darle cierta prioridad.



·      Además de las posibles terapias con psicólogos, sexólogos, etc., ¿qué puede hacer por su parte cada miembro de la pareja?

Como he comentado anteriormente, cada uno puede responsabilizarse de llevar las riendas de un encuentro sexual a la semana. Esto implica, desde buscar el momento y citar al otro, hasta elegir el modo de tener las relaciones, acondicionar el lugar… ¡Y mejor si es sorpresa! Eso aumentará las posibilidades de despertar la curiosidad y el deseo en el otro miembro de la pareja. Otras opciones serían:


-        Introducir variaciones en las relaciones sexuales: diversos lugares, acondicionamiento del mismo, distintas posturas, en momentos del día diferentes, cambios de roles (activo/pasivo por ejemplo, etc.).


-        Utilizar juguetes eróticos: existe una gran variedad de artículos que nos pueden ayudar a introducir novedad en nuestras relaciones sexuales (lencería, dildos, vibradores, aceites, lubricantes, plumas, pintura comestible, velas aromáticas y de masaje, polvos de sabores,  y un largo etcétera). Además, cada vez es más sencillo acceder a este tipo de artículos, ya sea en sex-shops o en tiendas online con envío discreto.

-        Utilizar la fantasía: recurso ilimitado que añade pluralidad a las relaciones. Sin necesidad de cambiar de pareja o de escenario, podemos imaginar que somos una espía rusa que está intentando sonsacar los secretos más profundos a un americano a través de técnicas amatorias sin límite, o que somos el príncipe azul que rescata a su princesa de una torre y luego se la lleva al huerto, etc. De todo… Y pueden ser fantasías compartidas con la pareja o guardarlas en nuestra intimidad para dar rienda suelta a nuestra imaginación.
-        Películas, relatos, comics eróticos, etc. ¿Qué mejor que mezclar cultura y sexo? El arte de la literatura o el cine al servicio de la innovación erótica. Incluso, si sois hábiles en el noble arte de la escritura, ¿por qué no construir un relato erótico a medias?

-        En caso de que nada de esto nos ayude o haya falta de motivación, la ayuda de profesionales siempre puede ser muy recomendable, ya sea a través de una terapia sexual, como de talleres de crecimiento erótico, que ayudarán a  la pareja a aprender nuevas formas de relacionarse en el terreno sensual y sexual.
















28 mar. 2012

Psicología: Acoso Escolar

Acoso escolar

y sus efectos en el niño
El acoso escolar o bullying
FOTOGRAFÍA: Kjell-Einar Pettersen


El niño víctima de acoso escolar  o bullying puede manifestarlo de formas muy diversas. Sin embargo, en otras ocasiones, detectarlo no resulta tan fácil. En cualquier caso, una vez que los padres o familiares tengan conocimiento del problema, es imprescindible el apoyo y una rápida actuación para erradicar esta situación.
La psicóloga Dña. Isabel González López-Fombona nos desarrolla algunos puntos clave en esta cuestión.



¿Qué se considera acoso escolar?

Entre las principales manifestaciones del acoso escolar destacan la agresión física (pegar, empujar, robar, esconder, etc.), verbal (insultos, motes, hablar mal de esa persona, etc.), social (excluirle del grupo, no dejarle participar, etc.) y/o psicológica (reírse de la víctima, desmoralizarla, humillarla, etc.) por parte de un igual hacia otro igual y de manera continuada.

Esta situación, por lo tanto, produce una serie de efectos en el niño, siendo algunos de los más habituales:


            a.  Conductas de miedo, huida y evitación.

            b.  Conductas depresivas.

            c. Conductas ansiosas y que expresan inseguridad.

            d. Dificultades en las relaciones sociales (el niño se aísla).

e.Descenso en el rendimiento académico.

               
Hemos de puntualizar que no tienen por qué darse todas estas circunstancias. De hecho, muchos de los niños que sufren acoso mantienen el mismo rendimiento escolar, ya que suelen ser muy responsables y lo último que hacen es dejar de lado sus tareas escolares.



Consecuencias del acoso escolar
El hecho de estar sometido a conductas vejatorias, discriminatorias o agresivas por parte de otros iguales implicará una serie de consecuencias para el niño, que podrá experimentar:


·    Cambios de comportamiento.

·    Cambios de humor, manifestaciones de tristeza, llantos e irritabilidad.

·    Pesadillas, cambios en el sueño y/o apetito.

·    Dolores somáticos: dolores de cabeza, estómago, etc.

·    Pierde o se deteriora con frecuencia sus pertenencias personales.

·    Viene con magulladuras, ropa sucia y/o rota.

·    Negarse a  ir al colegio o retrasar la hora.



El niño o adolescente puede llegar, incluso, a experimentar un estado depresivo. Cuando el acoso permanece de manera continua y el nivel de agresión es elevado, si el niño no percibe la aceptación y apoyo necesarios por parte del entorno se verá afectado anímicamente, puesto que se sentirá  rechazado, indefenso, vulnerable y sin expectativas de cambio y salida del problema. Hemos de  tener en cuenta, además, que muchas de las personas víctimas de acoso tienen ya de por sí una baja autoestima.



Un problema a  distintos niveles
Los ámbitos de la vida del niño que se ven afectados por la situación que vive mientras es víctima de acoso escolar pueden ser variados:



1.    En el ámbito familiar se produce un elevado nivel de angustia y preocupación por el bienestar del hijo/a, así como por no saber cómo ayudarlo. Una de las mayores dificultades con las que se pueden encontrar los padres es con la falta de reconocimiento por parte del colegio de que hay un problema de acoso. Ante estas situaciones, los padres y hermanos de la víctima pueden llegar a sentirse igual de afectados que la propia víctima.



2.    A nivel de estudios, el rendimiento escolar podría verse afectado, puesto  que a menudo cuando se están viviendo situaciones que provocan tensión de forma continuada se  produce un descenso en el nivel de concentración. Aún así, no siempre se produce un cambio en el rendimiento, ya que se suelen preocupar mucho por sus estudios y en muchas ocasiones esto les supone también un pilar donde apoyarse y sentirse bien consigo mismos.



3.    A nivel de relaciones con sus compañeros se crean muchos recelos, hostilidad, desconfianza, acusaciones, y se inculpa continuamente a la víctima como la causante del problema, tanto por parte del o los acosadores principales, como de los que observan (que suelen estar de parte de los dominantes). Las víctimas acaban teniendo miedo al rechazo y desconfianza a la hora de relacionarse con otros chicos/as.



El papel de los padres y familiares,

y medidas a adoptar


Una vez que hemos adquirido conciencia de cuál es el problema, hemos de adoptar una serie de medidas para ayudar al niño a salir de esta situación:


·      Admitir que es víctima de un acoso y hacerle sentir seguro, valorado y estimado.

·      Hacerle saber que cualquier problema que tenga puede arreglarse y hablar con él/ella, así como establecer estrategias.

·      Procurar ponernos en contacto con los padres de los otros niños y con el colegio para intentar solucionar lo que ocurre.

·      Acudir a un profesional que les oriente.

·      En general, no quedarnos inactivos, puesto que el tiempo no lo arregla por sí solo.



















































































































































































































































































































































































































































































































































               







        



               

               

               


22 mar. 2012

Hablamos con... Verónica Ferreiro

Hablamos con… Verónica Ferreiro



Artista precoz, la coruñesa afincada en Madrid Verónica Ferreiro se ha convertido en una de las voces más destacadas del jazz y del neo-soul de nuestro país. En 2011 publicó su álbum debut Laio, tras varios años de lucha y sacrificio por alcanzar su sueño. Se trata de un trabajo repleto de grandes canciones en castellano, inglés y gallego que ha supuesto un soplo de aire fresco y que ha obtenido una enorme aceptación entre crítica y público. Tanto es así, que ha conseguido ser número uno en ventas de jazz en iTunes en su semana de lanzamiento.
Pero sin duda, su fuerte principal son los directos. Perfectamente acompañada por Sergio Fernández al contrabajo y bajo eléctrico, "Chuchi" Crespo a la batería, Rubén García al piano, rhodes y sintes, y Diego Lipnizky a la guitarra, Verónica muestra toda la fuerza y calidez de su voz para cautivar al público y demostrar que la música es mucho más que pop y rock.


Por Javier Alonso Ezquerra



- Acabas de publicar tu primer disco, Laio, en otoño de 2011 ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Qué significa este disco para ti?

Es mi primer trabajo como artista, y la experiencia ha sido increíble, muy intensa. Tiene un significado especial porque lo vives todo con la intensidad de la primera vez. Además es algo que deseaba hacer desde hace muchos años y significa el comienzo de mi trayectoria como artista, como Verónica Ferreiro.


-  ¿Qué significa Laio?, ¿Por qué ese nombre?

Laio es una palabra gallega que significa "lamento". Aplicado al disco, es una palabra que define muy bien la esencia profunda y melancólica que tiene la música. Siempre con raíz gallega.


-  Tu estilo musical, en el que te manejas, es el jazz ¿De dónde viene tu pasión por este tipo de música?

Desde muy pequeña. A mi padre siempre le ha gustado mucho, y desde niña ya lo disfrutaba en casa. Siempre me he sentido atraída por la música afroamericana, por el gospel, el soul… y el jazz siempre me ha fascinado, porque es una de las formas más "auténticas" de expresarte a través de temas que no son tuyos. Siempre lo puedes cantar desde ti mismo. Las composiciones son tan geniales, que funcionan por sí mismas, independientemente de quién las interprete. Es maravilloso.


¿Resulta más complicado llegar al público y vivir de la música apostando por estilos como el jazz, en tu caso?

A día de hoy, creo que resulta difícil vivir de la música en cualquiera de sus facetas. La música que hago, ciertamente, es minoritaria, llega menos al gran público. Pero en el circuito underground a día de hoy, creo que hay más conciertos y proyectos que nunca. Hay necesidad de crear, de tocar… de expresarse.


-  ¿Qué momento atraviesa o vive el jazz en España?

Estamos en un momento de incertidumbre social, y eso está ayudando a desarrollar la creatividad y las ganas de decir cosas. Ya sea dentro del jazz, o de otros estilos. Creo que el balance ante esta crisis, aunque parezca chocante, es positivo. Siento que el público ya no se conforma con cualquier cosa, reclaman contenido, autenticidad.


-  ¿Cuáles son tus referentes musicales?, ¿Qué otros estilos te gustan además del jazz?

Principalmente la música afroamericana. Y cada vez más las músicas populares, el folk. Por la danza siempre he escuchado mucho clásico, y me fascina también. 



-  ¿Cómo valoras que se apueste tanto por música comercial y se le de un apoyo masivo?

El mismo adjetivo lo define. Es música "comercial" porque más que por la música en sí, se apuesta por el negocio de la música. Es un medio para ganar dinero, un intercambio de intereses más que un intercambio cultural.  El pop, la música popular, es tan lícita como otras, el problema, en mi opinión, está en todo lo que la rodea. No es una apuesta por la música como tal, si no por los beneficios económicos que pueda generar. Como quien vende un producto. Y cuando eso se nos escapa de las manos, como está pasando… pues explota.


La música ha estado muy presente en tu vida desde muy pequeña ¿Siempre tuviste claro que era esto a lo que te querías dedicar, o el ballet, algo que también has hecho, era otra opción?

Sí, siempre he tenido vocación artística. La danza y la música siempre ha formado parte de mi día a día. Luego poco a poco la vida me ha ido llevando en distintas direcciones, pero siempre me he imaginando creando, siempre en el escenario, de cara al público.


- ¿Qué queda de aquella niña que con 6 años grababa canciones en un cassette y trataba de escribir algunas letras?

Me esfuerzo cada día por tenerla siempre conmigo. A la hora de componer o de trabajar con la música intento empaparme de esa inocencia, de esa frescura, para no perder nunca la ilusión por lo que hago, por lo que tengo. Intento recordar esa sensación de "estar jugando", en donde todo fluye y es natural.



En 2004, la Xunta de Galicia te otorgó el premio a la mejor intérprete gallega, y luego fuiste a Madrid con una beca para estudiar música ¿Qué significó ese galardón en tu carrera?

Supuso un apoyo enorme para poder llevar a cabo algo tan complicado como empezar de cero en una ciudad nueva, y hacerme un hueco en la profesión. Fue el impulso que necesitaba, estoy muy agradecida.


-  Has sido corista, bailarina y cantante de sesión para los mejores productores y artistas del país (Ana Torroja, Isabel Pantoja, David Bisbal, Raphael, Christian Castro, Soraya, Beatriz Luengo, Tamara, Melendi…) ¿Cómo fue aquella etapa de tu vida?

Ha sido y es (porque todavía hago cosas) muy gratificante. Un gran aprendizaje en todos los sentidos. Me siento afortunada de haber pisado grandes escenarios con grandes artistas, he podido aprender mucho de la profesión y "vivir" mucho gracias a cada músico, artista, que he conocido… cada viaje… Todo es vida, todo son historias que contar.

-  ¿Por qué decidiste emprender una carrera en solitario? (Aunque creo que en 2008 tuviste algún proyecto con Sergio Fernández).

Siempre he sentido la inquietud de "crear" mis propias cosas, de contar mis propias historias. De aportar algo a lo que ya hay. Tenía que cumplir ese sueño. El proyecto con Sergio Fernández es éste mismo, juntos, llevamos desde 2008 el peso de este proyecto. Además es el productor del disco. Primero empezamos con versiones, hasta que grabamos Laio a finales del 2010.


-  Ahora estás de gira promocionando el disco. ¿Cómo está resultando? ¿Qué más proyectos de futuro tienes?

La respuesta está siendo maravillosa. Estamos llevando nuestra música por todo el país, y el futuro más inmediato es seguir llevando Laio allí donde nos dejen, y seguir creando. ¡Que la rueda no pare!



Muy personal:

-  Una película que te encante:

Nadie sabe, de Kore-eda Hirozaku.


-  Una manía:

Atusarme el pelo.


-  Un vicio confesable

El café.


-  Tu último capricho

Un brownie enorme con montañas de chocolate caliente, helado de vainilla y nata.



Un lugar para perderse o vivir

Para perderme, Londres; para vivir, A Coruña



Lo último que haces antes de dormir

Poner el despertador para no levantarme.



Un buen plan para una noche sería, ¿cena romántica o noche loca con las amigas?

Soy más de cena romántica.



-  ¿Qué no puede faltar en tu bolso?

Móvil, llaves y cartera.


¿Eres adicta a las nuevas tecnologías?

No.