16 sept. 2012

Nutrición: Dieta Mediterránea


La Dieta Mediterránea:
Fuente de Salud


Reconocida mundialmente por su acción beneficiosa para la salud, la Dieta Mediterránea no es sólo una pauta alimenticia sino, más bien, un estilo de vida. La  Dieta Mediterránea combina ingredientes de la agricultura local, con las recetas y formas de cocinar propias de cada zona, comidas compartidas, celebraciones y tradiciones, todo ello unido a la práctica de ejercicio físico moderado, realizado con una frecuencia diaria. Todo ello se potencia con un tipo de clima benigno. Podemos establecer, por tanto, la Dieta Mediterránea como un modelo de vida saludable.

Dieta Mediterránea



¿Qué entendemos por Dieta Mediterránea?

Según nos explica D. Roberto Sabrido, presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, como pauta alimenticia, la Dieta Mediterránea es una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible. Identificada con los pueblos de la cuenca mediterránea y habiendo sido transmitida de generación en generación desde hace muchos siglos, está íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos a lo largo de su historia.

Entre los países mediterráneos que representan este tipo de dieta o patrón de alimentación, destacan los de la cuenca mediterránea, como, por ejemplo: España, Italia, Grecia, sur de Francia, etc.
En ellos existe un elevado consumo de cereales, verduras y hortalizas, legumbres, frutas, aceite de oliva (como grasa culinaria), pescado y vino en cantidades moderadas.



Rasgos fundamentales:

La Dieta Mediterránea tiene unos rasgos característicos que la diferencian de otro tipo de dietas y estilos.

Dña. Susana del Pozo de la Calle, Directora de Análisis Survey Unit de la Fundación Española de la Nutrición, establece algunos de ellos:


  1.   Utilización del aceite de oliva como principal grasa culinaria.

  1.   Abundancia de alimentos vegetales, tales como:

    • Frutas y verduras frescas.
    • Cereales (principalmente en forma de pan o pasta).
    • Legumbres.
    • Frutos secos.

  1.  Consumo frecuente de pescado.

  1.  Ingesta regular y moderada de vino en las comidas (en adultos sanos).


  1.  Bajo consumo de carnes rojas.

  1.  Leche y derivados lácteos.

G.Uso frecuente de especias y condimentos variados (limón, ajo, pimentón, hierbas aromáticas: orégano, perejil, tomillo, laurel, hinojo).



¿Por qué es recomendable?

Este tipo de alimentación presenta un perfil calórico (aporte de los macronutrientes y el alcohol a la energía total) adecuado, baja en grasas saturadas, rica en vitaminas, polifenoles y determinadas sustancias antioxidantes, tales como los flavonoides.

Al referirse a ella, D. Roberto Sabrido califica a la Dieta Mediterránea como “equilibrada, variada y con un aporte de macronutrientes adecuado. Tiene un contenido bajo en ácidos grasos saturados y alto en monoinsaturados, así como en carbohidratos complejos y fibra. Hay que añadir los (beneficios) derivados de su riqueza en sustancias antioxidantes”.


Sin embargo…

En la actualidad no todos los países de la cuenca del mediterráneo (incluida España) siguen las pautas propias de la Dieta Mediterránea debido, sobre todo, a la introducción de modas y de alimentos procedentes de otras culturas. De ahí que, entre otros factores, el sobrepeso y la obesidad hayan sufrido un notable aumento en España.

A este respecto, Dña. Susana del Pozo de la Calle, afirma: “En relación a España, la dieta de los españoles se ha modificado notablemente en los últimos 40 años, alejándose del modelo tradicional de Dieta Mediterránea”.






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