20 sept. 2012

El consumo de drogas y sus consecuencias psiquiátricas

A las múltiples consecuencias psicológicas y físicas que conlleva el consumo de drogas (dependencia, enfermedades infecciosas y respiratorias, cirrosis, neuropatías, cardiologías, etc.), hemos de sumarle también las de tipo psiquiátrico (depresión, trastorno bipolar, psicosis, esquizofrenia…).
Las drogas y sus consecuencias
psiquiátricas

En la actualidad, el 83% de consumidores de tóxicos sufren de trastorno antisocial de la personalidad; el 60%, de trastorno bipolar y el 47%, de esquizofrenia.



A pesar de estos datos, la sensación de riesgo existente por parte de la población respecto este asunto es bastante reducido.



Por añadidura, las drogas legales, como el alcohol, el tabaco o los fármacos hipnosedantes están socialmente muy aceptadas, aunque constituyen una vía de entrada al consumo de tóxicos.



El Dr. Javier García Campayo, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Miguel Servet y Profesor Asociado de Psiquiatría de la Universidad de Zaragoza, manifiesta lo siguiente: “la percepción social del riesgo de consumir drogas es muy baja. En el caso del alcohol, su consumo es en situaciones sociales y de celebración y se encuentra completamente aceptado. No hay suficiente conciencia de la capacidad que tiene el consumo de drogas para producir enfermedades psiquiátricas y físicas. El consumo de tóxicos favorece la aparición de las psicosis. Por esta razón, los trastornos relacionados con la esquizofrenia en España se han incrementado de forma importante y aparecen varios años antes de media por el abuso de sustancias”.

¿Qué son las drogas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la droga, como: “Toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración del funcionamiento natural del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia psicológica, física o ambas”.

Podemos hacer una clasificación de los tóxicos, atendiendo a siete grandes grupos:

1. Opiáceos: Heroína y morfina.


2. Psicoestimulantes mayores: Cocaína, anfetaminas.

3. Psicodepresores: Alcohol, barbitúricos, benzodiacepinas.

4. Cannabis: Hachis, marihuana, THC.

5. Alucinógenos: LSD, mescalina.

6. Solventes: Benceno, tolueno, acetona.

7. Psicoestimulantes menores: Tabaco.

Es posible que se consuman varias drogas de manera secuencial (policonsumo), o bien, de manera simultánea (politoxicomanía).




COCAÍNA

A Se calcula que los hombres consumen esta sustancia dos veces más que las mujeres.

B Su consumo suele ser más esporádico que el de otras sustancias, como el alcohol o la heroína.

C Tiene una alta capacidad adictiva, debido a su rápida tolerancia.



DERIVADOS DEL CANNABIS

A Provocan euforia y sensaciones placenteras.

B El 10% de las personas que los han probado sufren dependencia.


ALCOHOL


A Es un depresor del sistema nervioso central (SNC).

B A largo plazo produce tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia.

C Se suele asociar con el consumo de otras drogas legales (tabaco, etc.) o ilegales (heroína, cocaína, cannabis, etc.).

D Su consumo puede derivar en lesiones en el cerebro de carácter irreversible, así como defectos metabólicos, malnutrición y otro tipo de enfermedades.

E Se suele asociar su consumo con trastornos psiquiátricos (depresión, psicosis, demencia, etc.).



ÉXTASIS

A Es la droga de síntesis más consumida.

B Su acción es estimulante y psicodélica.

C Puesto que su composición es desconocida, resulta altamente peligrosa.

D Su consumo provoca, a largo plazo, un deterioro permanente de las neuronas serotoninérgicas y los daños cerebrales pueden permanecer años después de suspenderse el consumo.



El consumo y sus consecuencias

El consumo de tóxicos ocasiona diversos problemas derivados de su toxicidad, así como alteraciones sociales generadas, por ejemplo, por la delincuencia y marginalidad asociadas a la ilegalidad de algunas de estas sustancias.

Otros problemas son:


- Mayor vulnerabilidad física y psíquica del consumidor, así como posible adicción física o psíquica.

- Alteraciones en el funcionamiento cerebral, puesto que los tóxicos interaccionan con determinados neurotransmisores cerebrales.

- Deterioro del control sobre el consumo del tóxico, debido a la dependencia psíquica o psicológica.

- Dependencia física (se produce cuando aparecen síntomas de abstinencia al suspender el consumo).

- Cuando el acto de consumir se convierte en una adicción o dependencia, estamos ante una enfermedad que precisa del tratamiento adecuado.

- Problemas de salud o incapacitación, contagio de infecciones, episodios de sobredosis, etc.


Respecto a los principales rasgos de personalidad relacionados con el consumo de sustancias tóxicas, podemos destacar las siguientes:


1. Baja tolerancia a la frustración.

2. Impulsividad.

3. Hiperactividad.

4. Ansiedad.

5. Depresión.

6. Baja autoestima.


Patología dual:

Llamamos patología dual a la coexistencia del trastorno de consumo de sustancias psicoactivas con otros trastornos psiquiátricos. De este modo, distinguimos:


a. Individuos que sufren un transtorno por uso de drogas secundario al psiquiátrico. Como ejemplo, podemos citar aquéllos pacientes bipolares que consumen cocaína en fases depresivas, a modo de antidepresivo.

b. El trastorno psiquiátrico es secundario al consumo de sustancias (varias drogas, como la cocaína, las anfetaminas o el cannabis pueden causar psicosis a medio o largo plazo).

El consumo de tóxicos puede llevar asociados potenciales trastornos psiquiátricos (fundamentalmente esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.).


Detección y tratamientos
Es habitual que el paciente que sufre de drogodependencia rehúse a solicitar ayuda médica. Por lo tanto, en Atención Primaria, el abordaje de este problema suele ser complejo.


El médico de familia puede diagnosticar y desarrollar labores preventivas, además de estar en contacto con otros especialistas. La patología de la adicción será remitida y tratada en Unidades Especializadas, donde distintos especialistas desarrollan un trabajo conjunto (psicólogos, psiquiatras, etc.).

Los tratamientos variarán en función del tipo de tóxico, entre otras cosas; y es fundamental que el tratamiento farmacológico se complemente con el psicológico.






















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